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Rompiendo fronteras: la lucha de los DREAM9

30 Jul

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Fotos y texto: © Bertha Rodríguez

Los DREAMers9 lo están logrando.

Con su detención, los nueve soñadores detenidos han colocado en la mesa del debate sobre migración, el hecho de que el problema requiere una solución integral y no respuestas con paliativos.

Hasta ahora, el debate migratorio sólo ha sido abordado desde la perspectiva de legisladores que en el mejor de los casos  -si logran consensar una reforma migratoria-, otorgarían un permiso de trabajo restringido, a millones de indocumentados.

Sin embargo, desde un centro de detención en Arizona, nueve jóvenes del movimiento de los Dreamers, demandan no sólo la legalización de los 11 millones de personas sin autorización para estar en el país y el cese a las deportaciones, sino también el regreso de quienes fueron separados de sus familias por las deportaciones.

La campaña de los activistas soñadores indica que se trata de un millón 700 mil familias que han sido afectadas debido a las deportaciones y las medidas anti-inmigrantes que no disminuyeron como se esperaba durante la actual administración.

Lizbeth Mateo, Marco Saavedra y Lulu Martínez, decidieron deliberadamente regresar a México, y traer de regreso a cinco Dreamers que habían sido deportados o que habían decidido regresar ante las dificultades de vivir sin documentos: Adriana Díaz, Luis Gustavo, María Peniche, Ceferino Santiago y Mario Felix.

A ellos se sumó Claudia Amaro,  quien se vio obligada a regresar a México junto con su hijo nacido en Estados Unidos, después de que deportaran a su esposo.

El 22 de julio los nueve Dreamers fueron arrestados después de atravesar la garita migratoria en Nogales, Arizona. Inmediatamente fueron conducidos al centro de detención de Eloy, Arizona.

Desde su ingreso a Estados Unidos, la abogada Margo Cowan, solicitó una visa humanitaria que les fue negada y ahora están en proceso de solicitar un permiso especial bajo el argumento de enfrentar una “extrema y excepcional dificultad” como resultado de la separación de sus seres queridos.

Apoyo Nacional

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Desde el inicio de esta acción directa, los DREAM9 han sido apoyados por decenas de personas. El día que entraron a territorio estadunidense, un contingente en ambos lados de la frontera les mostró su respaldo.

También han logrado una extensa cobertura en los medios de comunicación y su causa circula constantemente en las redes sociales.

Cinco días después de su detención, los dreamers iniciaron una huelga de hambre porque se les negó el acceso al uso de teléfonos. A través de sus compañeros de la campaña señalaron que continuarían sin probar alimentos hasta lograr su liberación.

Diversas manifestaciones de solidaridad se han realizado en varias ciudades del país.

En Los Angeles, el 29 de julio, amigos y familiares de Lizbeth Mateo, así como miembros de la comunidad y simpatizantes realizaron una vigilia enfrente de la oficina del congresista Xavier Becerra.

La integrante de la organización DreamActivist, Alma de Jesús, informó que horas antes, un grupo de soñadores acudieron a dicha oficina en busca de la firma del legislador.

Se trata de una carta promovida por el congresista federal por California, Mike Honda y que ya ha sido firmada por 35 legisladores, en la que piden al presidente Obama la liberación de los nueve.

http://www.scribd.com/doc/156837022/Letter-to-President-Obama-Re-DREAM-9/

Representantes de Becerra informaron a los Dreamers que éste no firmaría la carta, en cambio el equipo de Lucille Roybal dijo que ella sí firmó.

DreamActivist continuará la campaña de llamadas y envío de cartas a los legisladores para lograr la excarcelación de los activistas.

http://action.dreamactivist.org/bringthemhome/

Familia Mateo se une a los Dreamers



Joel Mateo no está acostumbrado a expresarse en público y menos a hablar sobre su hija. En sus manos trae una carta de su puño y letra dirigida a Lizbeth.

Apenas lee dos líneas y un nudo en la garganta le impide continuar la lectura.

La activista Alma de Jesús toma la hoja y lee por su cuenta. En la carta, Mateo felicita a su hija por su valentía, inteligencia y sencillez. Reitera el respaldo de su familia a sus decisiones.

“Eres mi orgullo por ser como eres, una activista que lucha por algo que puede cambiar la vida de millones de personas y ya se que estás viendo el cambio. Quiero que sepas que donde quiera que te encuentres ahí estamos contigo. Sabemos que esto es cuestión de tiempo y que pronto te vamos a tener en casa donde debes de estar con nosotros para que sigas tus estudios para terminar tu profesión y ayudar a más personas como a tí te gusta hacerlo… Estamos contigo y cuando sufres, sufrimos, cuando ganas, ganamos, yo daría la vida por tí, por tus hermanos y tu mamá. Eso no lo dudes nunca”,  le dice en la carta.

Los activistas invitaron a los presentes a enviar mensajes de apoyo a los detenidos.

En la vigilia también estuvieron presentes el hermano de Lizbeth, Daniel y su mamá María Jiménez, que son una familia originaria de Matatlán, Oaxaca.

A la manifestación también llegaron varios jóvenes oaxaqueños que conocían a Lizbeth. Querían mostrar su apoyo a la estudiante quien en unos días debería iniciar sus clases de leyes en la Universidad de Santa Clara.

Sosteniendo una fotografía de Lizbeth, Daniel comentó que gracias al activismo de su hermana, ahora él se ha involucrado en la lucha de los inmigrantes. “Me siento seguro cuando ella está con nosotros”, afirmó Daniel.

Joel Mateo también manifiesta el respaldo no solamente a su hija sino a todo el movimiento porque “este sacrificio va para largo”.

Conmovida hasta las lágrimas la señora Lee, ex empleadora de Lizbeth Mateo, dijo que la joven es su inspiración y afirmó que los Dreamers son las personas más valientes que ha conocido en su vida. Doce años atrás, Lizbeth trabajaba con ella en su restaurante de sandwiches en Santa Mónica.

La periodista Eileen Truax compartió el capítulo  “Soñar en Arizona” de su libro Dreamers, la lucha de una generación por su sueño americano y el joven Ernesto Zumaya, leyó una carta escrita por Mateo y publicada en el periódico Huffingtonpost:

http://www.huffingtonpost.com/lizbeth-mateo/the-fight-to-keep-familie_b_3634915.html/

También se presentaron a apoyar la causa, los profesores de la Universidad de California en Northridge, José Benavides y Gabriel Gutiérrez.

Benavides, quien da clases de periodismo en CSUN, considera que los Dreamers están rompiendo fronteras no solamente en una forma metafórica sino en un sentido real porque están creando un movimiento binacional, que debería ser un movimiento internacional ya que no todos los Dreamers proceden de México.

“El reto que los jóvenes están tratando de lograr actualmente es muy significativo para el movimiento, para el futuro del país y para cualquier reforma migratoria que podamos obligar a los políticos a hacer porque ellos no están dispuestos a hacerla por sí mismos”, indicó Benavides.

Por su parte Gabriel Gutiérrez, profesor de Estudios Chinanos CSUN dijo que los dreamers son la brújula moral del movimiento pro inmigrante “porque nos están señalando la dirección sobre cómo debemos comprometernos para luchar en un sistema y sociedad injustos”.

Agregó que los Dreamers son una guía que señala que el debate migratorio ha sido enmarcado por los medios de comunicación, los opositores y “por otras personas que obviamente no nos quieren aquí”, y agregó que los soñadores ayudan a contextualizar el problema migratorio desde otra perspectiva.

Dijo que es risible que un país “que sólo lleva en existencia 237 años piense que tiene la autoridad moral de legislar y limitar la migración y el movimiento de personas que han estado en estas tierras durante miles o cientos de miles de años”.

“Ustedes han traído eso (la discusión) a la mesa, ustedes traen ese valor, ustedes traen ese conocimiento…ustedes son un ejemplo para todos nosotros y esperamos que el movimiento crezca”, apuntó el catedrático.

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Fiesta de esperanza en LA al preverse una reforma migratoria

3 May
Fiesta de la esperanza. Este año, habrá legalización afirmaron líderes.

Fiesta de la esperanza. Este año, habrá legalización afirmaron líderes.Foto: Leopoldo Peña

Bertha Rodríguez.Publicado originalmente en LatinoCalifornia.com

Como una fiesta de la esperanza pero también como un momento de redoblar la lucha, fueron las dos principales consideraciones expresadas por los manifestantes en las dos marchas del primero de mayo en Los Ángeles.

La congresista demócrata por California, Maxine Waters, resumió muy bien el sentir de miles de inmigrantes que marcharon por las calles de Los Ángeles, al señalar que ya es tiempo de que los legisladores aprueben una reforma migratoria. “Queremos ciudadanía para los once millones de inmigrantes. Queremos unir a las familias y que no haya más detenciones”.

Tras señalar que los inmigrantes ya han esperado demasiado tiempo, trabajado duro y pagado impuestos, la congresista afirmó que la legalización ya está a la vuelta de la esquina.

“Gracias por su paciencia, por mantener la esperanza. Digan a sus hijos que esperen un poquito más. Vamos a tenerla [ la reforma]. Ya está a la vuelta de la esquina”, reiteró la legisladora federal al tomar la palabra en la Placita Olvera, al terminar la primera marcha.

Esta movilización se caracterizó por tener la participación de varios sindicatos y organizaciones de inmigrantes. Destacó el entusiasmo de miembros del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN), la Coalición en Los Angeles por los Derechos Humanos de los Migrantes (CHIRLA), el Consejo de Federaciones Mexicanas en Norteamérica (COFEM), la organización de clérigos CLUE, la de jornaleros NDLON, el Instituto de Educación Popuar del Sur de California (IDEPSCA) y Hermandad Mexicana Nacional, así como varias secciones locales de sindicatos como la Federación del Trabajo del Condado de Los Angeles AFL-CIO y el Sindicato Internacional de Empleos y Servicios (SEIU USWW), entre otros.

"Venimos a apoyar a las personas sin documentos", afirmaron varias familias.

“Venimos a apoyar a las personas sin documentos”, afirmaron varias familias.

Ambas marchas partieron de la intersección de Olympic y Broadway. En la primera, que inició al mediodía, fueron desplegados coloridos carteles y enormes figuras que representaban a familias migrantes. Había grupos de latinoamericanos (mexicanos, salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y peruanos) pero también coreanos miembros de la organización KIWA, que como cada año, animan la marcha con su banda de música. También había grupos de filipinos, africanos y algunos representantes de la comunidad judía como los rabinos Jonathan Klein y Daniel Mehlman quienes tomaron la palabra al inicio de la marcha.

También estuvieron presentes el reverendo de origen africano Abraham Kicha y el padre de la iglesia católica Nuestra Señora Reina de Los Angeles, Richard Estrada.

Desde que comenzó la concentración, el lugar de reunión se convirtió en una fiesta en la que ondeaban numerosas banderas de diversos países. Estuvieron presentes un sinnúmero de grupos musicales como Los Jornaleros del Norte, la banda de música oaxaqueña Tamborazo del Valle, el mariachi Los Dorados de Villa y grupos de danza azteca. Más tarde tocarían en la Placita Olvera las populares bandas de rock (y fusión de otros géneros), como la Santa Cecilia, Quetzal, Viento y la Chamba Chicha.

Las familias entrevistadas coincidieron en señalar que “el inmigrante es el que más trabaja en este país y apoya a la economía”, como señaló Alejandro López, quien marchó empujando la carreola con su niño de tres años.

“Primero Dios sí va a haber reforma migratoria”, deseó Rosa Murillo que junto a su esposo y dos pequeñas caminó bajo los ardientes rayos del sol. Murillo, quien lleva 17 años en Estados Unidos, viajó desde Riverside para participar en la marcha.

En opinión de su familia, las manifestaciones que se realizan en todo el país para pedir una reforma migratoria, sí tienen un impacto en las decisiones que toman los congresistas en Washington.


“Ya hay demasiadas familias que necesitan legalizarse para que puedan trabajar sin miedo, para que puedan salir a la calle sin miedo, para que puedan visitar a sus familiares en sus países de origen. Los migrantes contribuimos con mano de obra barata; los patrones no nos pagan lo que debe de ser, trabajamos horarios largos…”, dijo Edmundo Pérez, mientras sostenía una gran manta que mostraban un grupo de oaxaqueños del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB).

Pérez dijo que los inmigrantes no son una carga para el gobierno de Estados Unidos. “Al contrario, venimos a contribuir, cada vez que compramos algo pagamos impuestos. Nada es gratis en este país, tenemos que trabajar para poder sobrevivir”, comentó.

María Elena Durazo, lideresa de la AFL-CIO local, también indicó que es urgente una legalización para que los trabajadores vivan sin miedo. “Merecemos derechos y respeto por el trabajo que hacemos en este país”, dijo.

Agregó que con una reforma migratoria once millones de personas “vamos a tener igualdad. No queremos un programa de braceros, no queremos deportaciones. Queremos una ciudadanía completa”.

Añadió que “no somos ilegales, somos seres humanos. No pedimos limosna, no pedimos nada gratis. Pedimos libertad e igualdad”.

La directora ejecutiva de CHIRLA, Angélica Salas dirigió un mensaje a los congresistas al afirmar que los inmigrantes “no somos piezas de ajedrez. Nuestras familias no se negocian”.

Juan José Gutiérrez, de la organización Vamos Unidos, dijo que con las marchas, los inmigrantes envían un mensaje a todo el mundo. “No solamente por una reforma migratoria sino por no continuar siendo los esclavos modernos de la economía norteamericana. No somos ilegales, somos trabajadores y ya nos ganamos las micas”, aseveró.

Como símbolo de libertad, los líderes de la primera marcha soltaron decenas de palomas blancas que volaron en parvada.

Marcha de Jóvenes

En la segunda marcha, que partió a las 16:00 horas desde el mismo lugar que la primera, fue notoria la participación de jóvenes. También esta marcha fue multicultural y el ambiente festivo era contagioso. En varias ocasiones se vio al padre mexicano Alejandro Solalinde moverse al ritmo del rap.

Solalinde caminó enmedio de la vanguardia de la marcha. Iba acompañado por el equipo que forma parte de la caravana “Abriendo Puertas a la Esperanza” (que recorrerá 26 ciudades hasta llegar a Washington D.C, a finales de mayo).

También estuvo presente un grupo de periodistas mexicanas que mostraron carteles de denuncia por la violencia y asesinatos de sus colegas en México. Al final de la movilización se presentó un fragmento de la obra de teatro Silenced Screams, que refleja las amenazas en contra de los informadores.

El integrante de Unión del Barrio Daniel Montes advirtió que los inmigrantes “merecemos más” de lo que ofrece la iniciativa de reforma presentada por el senado.

“Si permanecemos en nuestras casas y si sólo seguimos lo que dicen los políticos, la reforma migratoria será limitada”, dijo y pronosticó que si los migrantes no se organizan en las escuelas, barrios, trabajos y en sus vecindarios, los beneficios de la propuesta “se van a ir reduciendo”.

Pidió a los presentes pensar más allá de una reforma migratoria, enfocándose en “las malas condiciones en nuestras comunidades, en nuestros barrios…sólo organizados vamos a lograr (algo mejor)”, consideró.

Fiesta de la esperanza

Con una amplia sonrisa, el padre Alejandro Solalinde dijo de la marcha: “Esta es una fiesta de la esperanza, una fiesta de las razas, veo muchos jóvenes. Los jóvenes son el futuro, unidos lograremos un mundo diferente…Los latinos nos venimos por dólares, la misión de los migrantes es cambiar el corazón de Estados Unidos. No pierdan la esperanza porque ese Dios de la vida, ese Dios es migrante”.

Alex Sánchez, de la organización Homies Unidos, dijo que como está la actual propuesta de reforma migratoria, dejaría fuera de la legalización a miles de jóvenes que por alguna u otra razón estuvieron involucrados en delitos como pertenecer a pandillas. Varios oradores señalaron que los migrantes no debían pedir una reforma migratoria sino exigir sus derechos por generar la riqueza del país. Esta fue la marcha de los rebeldes.

Precariedad en campos agrícolas de San Diego, exige apoyo para jornaleros

30 Apr
Don Alejandro. La vida de jornalero lo ha llevado a dormir bajo los árboles y a vivir en los cerros

Don Alejandro. La vida de jornalero lo ha llevado a dormir bajo los árboles y entre los cerros

Bertha Rodríguez

Fotos: Antonio Nava/eltequio.com

Para llegar a la pequeña choza, hay que trepar por una tabla inclinada a modo de escalera. La tabla fue colocada para evitar las serpientes de cascabel que abundan en el campo. Don Alejandro, de unos 60 años, muestra el lugar en que vive a los visitantes. Estos le llevan unas bolsas con despensa recolectadas para ayudar a los trabajadores del campo del condado norte de San Diego, ahora que enfrentan escasez de comida.

En el interior de la casita, hay una cocina, un baño y una cama. Destaca una imagen de la virgen de Guadalupe que es alumbrada por una vela. Don Alejandro, originario de Chapala, Jalisco, dice a los visitantes que ahora está mejor pues cuando entró a Estados Unidos por última vez, tenía que dormir bajo los árboles.

Al igual que don Alejandro, decenas de jornaleros que laboran en los campos de los alrededores de San Marcos, Carlsbad, Oceanside, Vista y otras ciudades del condado norte de San Diego, construyen sus chozas con pedazos de madera, cartones y bolsas de plástico.

Al principio, lo único visible a los ojos de los visitantes son los extensos cultivos de flores, tomate y fresas. También se observa a los trabajadores inclinados sobre los surcos, cosechando esos productos.

Los hogares de estos campesinos están escondidos en los cerros y en los alrededores de los viveros y campos de cultivo en los que trabajan. Para llegar a las casas de estos trabajadores agrícolas hay que caminar por brechas de terracería y escalar peñascos. Silvia Ventura Luna, coordinadora binacional de Asuntos de la Mujer del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) fue parte de un equipo de 13 personas que el domingo 28 de abril, recorrieron tres ranchos del condado norte de San Diego para entregar “lo más escencial” a los jornaleros.

Cerca de los campos de cultivo de San Marcos

Cerca de los campos de cultivo de San Marcos


En uno de los asentamientos cerca de la ciudad de San Marcos, los voluntarios del FIOB caminaron un largo trecho y pudieron escuchar el ruido de las serpientes de cascabel. Cargaron la comida en mochilas y ayudados por cuerdas pudieron subir un peñasco. Arriba había dos casitas donde duermen los trabajadores. Los jornaleros son hombres jóvenes y adultos que viven sin sus familias.

Entre las personas que recibieron el apoyo por parte del FIOB había indígenas mixtecos de Oaxaca y Guerrero, así como amuzgos también de Guerrero. Igualmente había personas procedentes de otras partes de México e incluso encontraron a un tailandés a quien de igual manera, entregaron una bolsa con despensa.

El condado norte de San Diego es una región de contrastes: los trabajadores que cosechan las frutas y vegetales que inundan los supermercados de las ciudades, se quedan sin comer en ciertas temporadas del año. Mientras que los migrantes tienen que dormir en zanjas o surcos de los campos de cultivo, bajo los árboles o en chozas fabricadas con tablas, cartón y plástico, los dueños de los ranchos viven en mansiones cerca de los campos agrícolas. Es el caso de la ciudad costera de Carlsbad, donde a unos 20 minutos se encuentra Del Mar, una afluente playa y uno de los destinos preferidos de la gente adinerada.

Escasez de alimentos para quienes ayudan a producir en los campos en EU

Escasez de alimentos para quienes ayudan a producir en los campos de EU

La escasez y el apoyo

Con frecuencia, el mixteco José González reúne comida y artículos de primera necesidad para llevar a los jornaleros. Por ser él mismo un migrante que vivió bajo los árboles cuando llegó a Estados Unidos hace más de 30 años, el líder indígena siente el compromiso moral de ayudar a los trabajadores del campo.

En la actualidad, José González es vice coordinador binacional de la organización FIOB mejor conocida como el “Frente Indígena”. El FIOB es una organización binacional con alrededor de cinco mil miembros en Oaxaca, Baja California y California, Estados Unidos. En este último estado, el FIOB tiene comités locales en San Diego, Los Angeles, Fresno, Madera y Santa María.

Integrantes del comité del FIOB en Los Angeles iniciaron una campaña de recolección de alimentos del 12 de marzo al 27 de abril y apoyaron este esfuerzo representantes del Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño (CBDIO), con sede en Fresno.

La recolección de alimentos también fue posible gracias a la cooperación personal de miembros del FIOB, la comunidad oaxaqueña y otros residentes de la ciudad. A través de la campaña se pudieron reunir alrededor de 60 bolsas de plástico dotadas de arroz, frijol, comida enlatada, jabón, pasta de dientes, cerillos y café, entre otros artículos de primera necesidad.

José González, quien reside en Oceanside, comenta que en diferentes temporadas del año, los trabajadores del campo enfrentan escasez de comida. La mayoría de los jornaleros se quedan sin trabajo o laboran pocas horas y por lo tanto, se quedan sin dinero. En el caso de los jornaleros visitados, estaban sin trabajo pagado desde el mes de febrero y apenas comenzaron a ser contratados. Cuando llega el tiempo de siembra, poda, o cosecha, los trabajadores laboran incluso los domingos, como ocurrió en esta ocasión.

Las visitas de José Gonzalez a los campos de cultivo las hace periódicamente. En la temporada de invierno, les lleva cobijas, ropa y chamarras.

Invariablemente, los campesinos muestran su agradecimiento de que haya personas que no se olvidan de ellos.

La importancia de contar cuentos de nuestra cultura a los niños

30 Apr

Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna/ El niño que no tuvo cama. Cuento de Natalia Toledo con ilustraciones de Francisco Toledo

Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna/ El niño que no tuvo cama. Cuento de Natalia Toledo con ilustraciones de Francisco Toledo


Bertha Rodríguez

Es necesario que los padres dediquen tiempo de calidad a sus hijos y puedan -como en el caso de las familias migrantes oaxaqueñas-, mostrar a los niños
una mirada de un mundo que no conocen, una cosmovisión particular que viene de culturas milenarias, recomienda la poeta y escritora juchiteca Natalia Toledo quien se encuentra en Los Angeles para presentar su libro Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna (El niño que no tuvo cama), así como hacer presentaciones junto al poeta Víctor Cata.

El libro, escrito en zapoteco del istmo (Diidxazá) y español e ilustrado por el padre de la autora, el maestro Francisco Toledo, narra una historia familiar en la que los protagonistas son el bisabuelo Benjamín Puli y Francisco López Orozco conocido como Chico Mín (el abuelo de Natalia, en su infancia).

En los años 20, Benjamín Puli, era un zapatero con mucha demanda en Juchitán, en la zona sur del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Tenía ocho hijos y todos dormían sobre la piel de vaca que el zapatero utilizaba para fabricar calzado. En la medida en que los clientes se mandaban a hacer un par de zapatos, los hijos de Benjamín se quedaban sin cama.

Una noche, el niño Chico Mín sueña a las vacas, dueñas de esa piel, que le exigen que les ayuden a cambiar su historia. Este cuento, al igual que “La muerte pies ligeros” y el “Cuento de Conejo y Coyote”, que Natalia Toledo ha publicado en colaboración con su padre, son parte de la tradición oral de los zapotecos, que es una de las bases de esta cultura indígena.

Riqueza cultural

“A mí me gustaría que se recuperaran espacios como los que existían en nuestra infancia, en los que los mayores transmitían la cultura a los niños, en los que dedicaban tiempo para hablarles de historias que vienen de épocas antiguas”, afirma la escritora.

Natalia Toledo se considera afortunada porque desde pequeña sus padres le contaron cuentos, le hablaron de su cultura, aprendió juegos y a desarrollarse con mucha libertad. Comenta que en Juchitán, por ser un pueblo en el que destaca el arte, la música y las fiestas pero también el comercio, los niños aprenden a ser independientes y a valerse por sí mismos económicamente, desde temprana edad.

Cuenta que hace poco impartió un taller infantil en la comunidad de Guidxiró, Oaxaca, en donde vio reflejada la infancia juchiteca. Describió a los menores como niños juguetones y libres. “ Esos niños hablan, opinan y si algo no les gusta, lo dicen. Ellos cuestionan”, comenta.

Natalia Toledo valora el hecho de que aunque los hijos de migrantes indígenas nacieron o están creciendo fuera del entorno cultural de sus padres, tienen la ventaja de poder comunicarse en tres idiomas como es el caso de los niños y jóvenes que hablan inglés, español y zapoteco.

Sostiene que a través de la lengua se transmiten palabras sabias. Es como escarbar en el corazón de otra persona y compartir la riqueza de las culturas, ya sea en zapoteco, español o en cualquier otro idioma.

La poeta juchiteca platica que ella misma ha sido migrante ya que desde los ocho años, dejó su ciudad natal para vivir en el Distrito Federal, lugar donde reside hasta la fecha.

Comenta que a través de la escritura, intenta reconstruir su historia, “juntar mis pedacitos”. Al compartir sus cuentos y poemas espera contribuir a la transmisión de la riqueza cultural zapoteca.

“Si cuentas con tu lengua materna, si puedes vestirte con los trajes tradicionales, y comer lo que produce la tierra, cambias absolutamente todo, la sintaxis de tu cabeza es otra”, afirma Toledo.

El libro es publicado por Alas y Raíces de Conaculta y la Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca.

En Los Angeles, Natalita Toledo hará una lectura de su trabajo junto al poeta Víctor Cata, el próximo 10 de mayo, a las 18:00 horas en el centro legal APLC, localizado en 1145 del Bulevard Wilshire.

La escritora está disponible para entrevistas de prensa en Los Angeles, este martes 30 de abril a las 15:00 horas, en la oficina del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), localizada en el 2858 W. 8th Street, Suite B, Los Angeles, CA 90005. Teléfono (213) 251 84 81

Jornada internacional para exigir garantías para periodistas mexicanos

28 Apr
Foto de Archivo. Mayo 4, 2012. Voice of America

Foto de Archivo. Mayo 4, 2012. Voice of America

Bertha Rodríguez

Como cronistas de la historia en movimiento, los periodistas mexicanos han pasado de ser los protagonistas de un oficio otrora fascinante, a uno de los más peligrosos del mundo. Si antes ser periodista le daba al comunicador cierto prestigio y privilegios, ahora desempeñar ese trabajo se ha convertido en una especie de condena. Salir del país, vivir bajo el constante riesgo de ser violentado por el crimen organizado, los intereses de poder y el gobierno, o morir en la pobreza, pareciera ser la suerte de los periodistas.

Desde el 2000 a la fecha, han sido asesinados alrededor de 70 periodistas en México mientras que decenas han tenido que salir del país.

La violencia en contra de los comunicadores se recrudeció en el sexenio de Felipe Calderón, quien en el 2006, al asumir la presidencia, declaró la guerra al narcotráfico. Los carteles arreciaron la violencia en la disputa por las plazas y en este proceso cayeron más periodistas a manos del crimen organizado.

Anteriormente, como menciona la periodista y escritora Marcela Toledo, si decías que eres periodista, todo mundo quería ser tu amigo, además de que el periodismo representaba una carrera muy interesante. De hecho, hace algunos años en México era una opción de los periodistas si aceptaban sobornos por parte de los grupos de poder. Sin embargo, después vino la política de “plata o plomo” y luego esas dos opciones desaparecieron.

Algunos periodistas mexicanos han solicitado asilo político a Estados Unidos y a algunos se les ha concedido. Otros, simplemente han emigrado como cualquier persona.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos de los periodistas han declarado en años recientes a México como el lugar más peligroso para ejercer el periodismo, incluso aún más peligroso que países en guerra como Irak o Afganistán.

Ante esta situación y a un año del asesinato de la corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, Regina Martínez, periodistas mexicanos y defensores de derechos humanos realizaron este domingo 28 de abril, una jornada de protesta que incluye marchas y actos simbólicos para exigir al gobierno mexicano justicia para los periodistas asesinados y desaparecidos “y en solidaridad con quienes todos los días luchan contra el silencio y la impunidad”. Garantías para el ejercicio periodístico, es otra de las demandas principales.

Las acciones se llevaron a cabo en ciudades de Veracruz, Chihuahua, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Chiapas, Distrito Federal y Los Angeles, California.

En esta última ciudad, la campaña consistió en emitir una carta firmada por alrededor de 30 periodistas locales. Igualmente, durante la marcha del primero de mayo en Los Angeles en demanda de una reforma migratoria, un grupo de periodistas portaremos pancartas para denunciar la grave situación de nuestros colegas en México. Antes de que arranque la marcha programada a las 16:00 horas, se presentará la obra de teatro “Silenced Screams” o Gritos Acallados, escrita por la periodista Marcela Toledo y que refleja la situación de violencia en contra de los periodistas en México.

A continuación, la carta distribuida a los medios de comunicación locales y difundida por las redes sociales por parte de periodistas en Los Angeles.

DESDE LOS ÁNGELES, PEDIMOS PROTECCIÓN Y JUSTICIA

PARA PERIODISTAS EN MÉXICO

Los Ángeles, California, 28 de abril de 2013

A nuestros colegas en México, con afecto

A las autoridades mexicanas en los tres niveles de gobierno

A la opinión pública

Quienes firmamos este documento, periodistas mexicanos, latinoamericanos y estadounidenses que trabajamos en medios de comunicación en Los Ángeles, nos sumamos a Un día por el Periodismo, Jornada de Defensa por la Libertad de Expresión. Expresamos nuestra solidaridad con nuestros compañeros en México que a diario ponen en riesgo la vida para ejercer su profesión, así como con los familiares de quienes han sido asesinados y desaparecidos sin que se haga justicia.

A un año del asesinato de la periodista Regina Martínez, corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, y cuando otros nombres se han sumado a la lista de muertos y desaparecidos en ese estado en menos de tres meses, lamentamos la falta de acción por parte de quienes están a cargo de hacer justicia en esa entidad, para investigar y castigar a los culpables en los casos de periodistas que han sido agredidos.

Ya no es noticia que en México ejercer el periodismo puede costar la vida y que la impunidad es una situación común. Todos los días escuchamos la información que llega a través de nuestros compañeros en ese país, muchos de los cuales son nuestros amigos, nuestra familia. Nos enteramos de los casos de asesinato, de las denuncias de quienes son amenazados, de quienes sufren persecución por parte de aquellos a quienes investigan, de las agresiones por parte de las autoridades, el acoso del crimen organizado e incluso las amenazas de los empleadores a sus reporteros y editores. Hemos visto cómo nuestros colegas que salen a la calle tienen que hacerse cargo de su propia seguridad. Recibimos en California, Texas y otros estados, a quienes tienen que huir para salvar la vida ante las amenazas dejándolo todo atrás, como si ellos fueran los criminales.

Pedimos a las autoridades de los tres niveles de gobierno en México que emprendan acciones concretas para proteger el ejercicio del periodismo y para hacer justicia en los casos de quienes han sido asesinados o están desaparecidos. Por nuestro derecho como periodistas a informar, y por nuestro derecho como sociedad a ser informados, nos sumamos a esta acción y extendemos la mano a nuestros colegas para recordarles que no están solos. Que no falte ni uno, ni una más.

Atentamente,

Periodistas de Los Ángeles y sur de California (ver firmas anexas)*

Lucero Amador, reportera, La Opinión
Cesar Arredondo, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, capítulo Los Ángeles (NAHJ-LA)
María Luisa Arredondo, fundadora y directora ejecutiva de Latinocalifornia.com
Zamná Ávila, asistente de editor de Random Lengths News. San Pedro, CA.
José Luis Benavides, profesor de periodismo, California State University Northridge, Los Ángeles
Agustin Durán, editor de noticias, HOY Los Ángeles
Manuel Gayol, editor, La Opinión
Ricardo Hernández, periodista, Los Ángeles
Victoria Infante, periodista, HOY Los Ángeles
Gabriel Lerner, director editorial, Huffington Post Voces
Antonio Mejías-Rentas, editor metropolitano, La Opinión
Yurina Melara, reportera y columnista, La Opinión
Fernando Mexía, corresponsal de la Agencia Efe, Los Ángeles
Marilú Meza, Reportera y productora de 24/7 News Source
René Miranda, fotógrafo independiente
Claudia Núñez, periodista, Los Ángeles
María Ortiz-Briones, reportera de salud, Vida en el Valle. Fresno, CA.
Katia Ramírez-Blankley, periodista independiente, La Opinión/Impremedia
Henrik Rehbinder, editorialista, La Opinión
Bertha Rodríguez-Santos, periodista independiente, colaboradora de LatinoCalifornia y bloguera de Alta Frecuencia.
María Teresa Sarabia, Estrella TV/National news, Revista TN Digital
Diego Sedano, director, Malaespina Producciones
José Luis Sierra, Productor, Noticiero nacional MundoFox
Rubén Tapia, director de Enfoque Latino, KPFK 90.7 FM Los Ángeles
Marcela Toledo, escritora, traductora, productora.
Eileen Truax, periodista independiente, directora de medios en español de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, capítulo Los Ángeles (NAHJ-LA)
Aitana Vargas, Reportera, Los Ángeles, CA.
Rosario Vigil Aguilar, productora y conductora, Nuestra Voz en la Salud KPFK 90.7 FM Los Ángeles
*El nombre del medio o la organización para la que colabora cada periodista se ha incluido únicamente con propósitos de identificación. Los periodistas no representan la postura de su medio.

Los gobiernos no controlan la frontera, son los carteles: sacerdote Alejandro Solalinde al anunciar caravana por la reforma migratoria

15 Apr

Caravana de la Esperanza con el Sacerdote Alejandro Solalinde.

Bertha Rodríguez- Santos

Foto: Leopoldo Peña

La impresión que queda al estar frente al padre Alejandro Solalinde es que se trata de una persona dulce y refinada. Fuera del sermón sacerdotal esta percepción se confirma.  Frente a los feligreses, el sacerdote católico mexicano muestra dominio del lenguaje y de los símbolos, capaz de oscilar entre conceptos abstractos del reino espiritual pero dándoles un sentido en el contexto de las relaciones humanas, en las cuales se inserta la migración, situación que lo empujó a aventurarse a este lado de la frontera.

El domingo 14 de abril, el padre Solalinde fue recibido por cientos de creyentes católicos para oficiar una misa oaxaqueña en honor a la virgen de Juquila, en la Iglesia Nuestra Señora Reina de Los Angeles, centro de la fe católica mexicana.

Desde ahí, Alejandro Solalinde anunció la realización de la “Caravana Abriendo Puertas a la Esperanza” que partirá el 30 de abril desde el bordo Caléxico-Mexicali, para recorrer varios estados de la Unión Americana y que en un mes llegará a Washington D.C para argumentar frente a los legisladores de Estados Unidos la urgencia de una reforma a las leyes de migración, que implique la legalización de más de once millones de personas que viven de manera irregular en este país.

Solalinde Guerra regresará a Los Angeles el primero de mayo para participar en una de las marchas por la reforma migratoria y se reunirá con miembros de organizaciones de migrantes, el 4 de mayo.

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La caravana arrancará con el acompañamiento de 50 personas, miembros de organizaciones de derechos humanos y familiares de desaparecidas de Ciudad Juárez, Chihuahua. En su recorrido, los integrantes de la caravana también buscan concientizar a la población anglosajona sobre las injusticias que sufren los inmigrantes en su travesía hacia este país donde esperan encontrar trabajo y una mejor vida. Durante sus encuentros con organizaciones y medios de comunicación, el sacerdote llamará la atención sobre el papel que ha desempeñado el gobierno mexicano frente a la migración.

De entrada, Solalinde, advierte que contrariamente a lo que la administración de Erique Peña Nieto sostiene en el sentido de que el tránsito de migrantes centroamericanos ha disminuído, afirma: “el gobierno mexicano sigue las deportaciones, la migración mexicana está haciendo redadas y operativos migratorios a un nivel récord”. De acuerdo a la información de Solalinde, se registran alrededor de mil deportaciones de centroamericanos por día. “La situación es muy grave”, señala el cura.

Alejandro Solalinde Guerra, es fundador del albergue para migrantes “Hermanos en el Camino”, localizado en Ixtepec, Oaxaca, paso obligado de miles de centroamericanos que viajan hacia Estados Unidos.  Ahí, Solalinde les ofrece hospedaje, alimentos, los cura de sus heridas y los proteje de los abusos de los grupos del crimen organizado que, en contubernio con las autoridades locales, los extorsionan, secuestran, violan y matan.

Durante una conferencia de prensa realizada frente al altar de la virgen de Guadalupe en la Placita Olvera, Solalinde afirma ante pregunta de los reporteros, que continúan las amenazas del crimen organizado en su contra. “Sigue la violencia y el interés de los carteles y los funcionarios públicos implicados. Es la industria del cachuco (se refiere al tráfico de migrantes centroamericanos), la industria del secuestro de los centroamericanos”.

Solalinde se pregunta: ¿Quién controla la frontera, los gobiernos o los carteles? Más adelante sugiere que es evidente que la frontera está  totalmente controlada por  los carteles de la droga, los cuales desde hace varios años diversificaron su industria incluyendo el tráfico y secuestro de indocumentados como forma de incrementar sus ganancias. “ Lo mismo ocurre de este lado”, afirma el sacerdote quien considera que ya “es tiempo de que dejen de ver a los migrantes como mercancía”. Y ésta será una de las cuestiones que Solalinde va a plantear a los legisladores estadunidenses al final del recorrido.

Durante la reunión posterior con organizadores de la caravana en Los Angeles, el sacerdote fue claro al señalar que cuando se reúna con los legisladores en Washington D.C, no será condescendiente y aprovechará la oportunidad de “recordarles su origen migrante”, igualmente tratará de convencerlos de que es necesario crear una nueva iglesia. “Ellos acabaron con los pueblos nativos. Se convirtieron en asesinos y ladrones. Tienen un doble rasero y una doble moral y todos los que lo hicieron, ahora son héroes”.

Según sus propias palabras, tratará de hacerles ver que “necesitamos un mundo incluyente, menos ojete, que estamos en el mismo barco, que es el Titanic y si ellos piensan que están a salvo porque tienen el timón están equivocados. Ellos son parte del sistema que crea la migración”.

Solalinde razona que si no se logra una solución real a la migración irregular, “si (los legisladores) piensan dar migajas, los migrantes van a continuar llegando, seguirá la delincuencia organizada y la cuestión de los carteles va a empeorar, incluso de este lado de la frontera”.

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Después de darle la bienvenida, el sacerdote Richard Estrada, de la iglesia de La Placita Olvera, comprometió el respaldo de varios clérigos de diversas congregaciones del sur de California. Igualmente, le externaron su apoyo integrantes de las organizaciones  como la Coalición Humanitaria Internacional Pro Inmigrante (CHIP), cuyos integrantes viajarán en la caravana, el Comité Pro Democracia en México, el Comité Pro Inmigrante La Placita, el Movimiento Yo soy 132,  el Club de Zatecanos del Sur de California, el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) y la Organización Regional de Oaxaca (ORO), entre otras.

Desde la perspectiva de Solalinde, la caravana sólo es una iniciativa, un pequeño esfuerzo que busca abrir el debate sobre la migración con la idea de que los ciudadanos de este país comprendan las causas de la migración como “un acontecimiento histórico” de dimensiones globales.

“Es importante juntar las visiones, dialogar y compartir los puntos de vista”, insiste Solalinde.

“Necesitamos oirnos para mejorar. Los ojos del sur necesitan ver con el corazón del norte y los ojos del norte, ver con el corazón del sur. Conjuntarlos en una sola acción solidaria que se propone abrir las puerta de la esperanza para que cada quien no se quede con su propia visión . Tenemos que abrir el corazón a no tener miedo”.

Argumenta el sacerdote que el problema de la migración es un problema sistémico, estructural, que ha producido una región muy empobrecida, un aumento de la violencia social, el desempleo y que “es consecuencia de un sistema enfermo que favorece a unos pocos ricos”.

“Ojalá que los gringuitos nos escuchen y entiendan nuestro mundo, que vieran lo que vale este pueblo, tenemos que transformar la percepción que de ellos se tiene en Estados Unidos. Es necesario juntarnos para platicar, relacionarnos…Tenemos que modificar muchas cosas. La caravana es sólo un comienzo: va a responsabilizar al gobierno de México y va a mover la conciencia de Estados Unidos. Hay que recordarles que los migrantes son la reserva espiritual del mundo, en especial de Estados Unidos”.

Acompañarán a Solalinde en la caravana los sacerdotes Leopoldo González, de la Diócesis de Tapachula y Oscar Armando Campos Contreras, de la Diócesis de Tehuantepec.

El esfuerzo para llevar a cabo la caravana se hace gracias a las aportaciones de cada participante, por lo que los organizadores han establecido una vía para recibir donaciones del públcio, a través del sitio web http://www.chipmigrante.org

En su paso por Los Angeles, el mensaje de Solalinde hace eco en los feligreses y la comunidad católica con quienes intercambia bendiciones y buenos deseos.

Preocupado por la dieta de Solalinde, uno de los organizadores le pregunta qué es lo que deben conseguirle para que se alimente durante su trayecto.  “Lo único que no puedo comer son piedras e injusticias”, responde sonriente Solalinde.

Consciente de todo el esfuerzo y peligro que implica su cruzada por despertar  consciencias respecto a la necesidad de una legalización que resulte justa para los migrantes, el sacerdote sólo pide: “recen por mí”.

“Si Zapata Viviera, con Nosotros Estuviera”, migrantes durante homenaje en Los Angeles

8 Apr

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Bertha Rodríguez-Santos

Los Angeles, CA.- Desde hace 19 años, organizaciones de migrantes mexicanos y latinoamericanos marchan por las calles del Este angelino, en memoria del general Emiliano Zapata Salazar. Este año, la marcha fue registrada por decenas de vecinos que salían de sus casas a captar fotos o grabar video a través de sus teléfonos celulares.

Las pancartas alusivas a la lucha histórica zapatista, así como reivindicaciones de los zapatistas contemporáneos representados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), eran capturadas por jóvenes que salían al paso de la marcha, teléfono en mano.

Marcharon los migrantes, en su mayoría mexicanos, pero también sus hijos que son ciudadanos estadunidenses. Algunos recién nacidos, otros pequeños, adolescentes o de segunda generación. Con su participación en la marcha anual zapatista, las nuevas generaciones de latinoamericanos aprenden historia ya que los oradores se refieren a los procesos de lucha en sus países. Además de que los jóvenes son expuestos a la cultura mexicana.

En la marcha también estuvieron presentes miembros de otras comunidades que no son ni migrantes ni latinoamericanos pero que son parte de las luchas locales por la justicia para los grupos llamados minorías, como los afroamericanos.

Detener las deportaciones y por una reforma migratoria justa; fin a la represión en México y alto al intervencionismo norteamericano en varios países del mundo, fueron algunos de los pronunciamientos de las organizaciones participantes en la marcha que culminó en el Linconl Park, también conocido como parque México. En este lugar, donde se encuentra un monumento al caudillo del Ejército Libertador del Sur, se prendió incienso y se entonaron el himno nacional mexicano y el himno zapatista.

Los oradores también hablaron de las luchas en América Latina y destacaron la necesidad de mantenerse unidos pues la esencia de las luchas es la misma.

El 7 de abril del 2013, a 94 años del asesinato de Emiliano Zapata (10 de abril de 1919), los migrantes del sur de California manifestaron que zapata vive en cada persona con conciencia histórica. Los participantes gritaron consignas, reflexionaron sobre las situaciones que enfrentan los pobres en el continente americano. Bailaron con  música de son jarocho y al estilo norteño con letras con sentido social y hasta al ritmo de una banda punk.

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