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El Poder del Canto

31 May

De un mar de átomos, surgen moléculas que se desplazan en ondas o vibraciones sonoras. ¿Darán vida a una voz, a un canto, a un silencio? El misterio es lo que será revelado: el poder de los cantos llamados Ícaros en la milenaria ceremonia de la Ayahuasca o Yagué.

En su movimiento, las ondas sonoras adoptan formas y vibran haciendo eco de las plantas sagradas. Los universos cantan.

De repente, entre este mundo y los múltiples mundos paralelos, sabes que “ya está aquí” cuando tu cuerpo se enciende en una luz y tu conciencia fluye entre realidades de ésta y otras dimensiones.

Las vibraciones dan paso a melodías, ritmos, intensidades, voces y cantos que se convierten en el medio conductor hacia la esplendorosa ciudad antigua de Machu Picchu. Mi cuerpo es una caja de resonancia conectada a los ícaros.

Los cantos y chiflidos son a la vez vehículo y bálsamo-medicina. Todos son diferentes: algunos son sublimes, algunos causan nostalgia y otros son aterradores porque son como un remolino que jala hacia el oscuro mar de la conciencia, dentro de nosotros mismos, causando un mareo que nos ayuda a purgar los daños psicológicos y físicos, y por lo tanto del espíritu.

“Estos están potentes”, pienso mientras escucho lenguas incomprensibles de los chamanes antiguos. Esos cantos me llevan a donde tenga que ir para morir y volver a nacer después de ingerir el amargo néctar de la Ayahuasca. La ceremonia es sagrada porque lo mismo muestra lo oscuro que lo luminoso. Te enseña el dolor y la dicha dentro de ti.

El canto de un grillo escondido entre la maleza se vuelve potente antes de ir a una enorme ciudad en el cielo donde los autos flotan y los edificios no parecen conocer límites en tamaño y belleza. ¿Por qué todo es color sepia?

Ahí vienen los indios, en grupos, cantando para que cruces y llegues a cualquier parte del universo, al infinito que hay en ti. Ahí vienen los pieles roja sobre sus corceles veloces. ¿Lloran o gozan? Todo puede suceder en las posibilidades de otros reinos. Son los que nunca se fueron, los que aún están sin estar.

Ahí también están los wixárica alrededor del fuego, cuidando la luz.

Llega María Sabina, señora de los cantos y el saber. En esa corta noche se hacen presentes los incas sobre su ciudad antigua, inmensa y dorada donde se juntan el águila y el cóndor.

Todo tiene poder: las palabras, los sonidos, la música, los chiflidos y los silencios.

El viaje ha sido largo aunque parezca corto.

Permanencia de los pueblos originarios frente a la globalización

30 Apr
La comunalidad, una práctica que da prioridad al bienestar común.

La comunalidad, una práctica que da prioridad al bienestar común.

Bertha Rodríguez-Santos
Fotos: UCIZONI

La lengua, la cultura y la cosmovisión indígena que considera que todo lo que existe es sagrado, son las fuerzas que sostienen la resistencia contra las nuevas invasiones que lleva consigo la economía global en México, sobre todo en estados como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, coincidieron en señalar especialistas en educación que trabajan en Oaxaca, durante una conferencia realizada el 24 de abril, en Los Angeles, California.

La fase extractivista del neoliberalismo va con todo en México, imponiendo su modelo de negación de la vida y que se expresa en la política del gobierno en los niveles federal, estatal y municipal. Prueba de ello es la llamada reforma educativa, que como explicó Fernando Soberanes Bojórquez, va contra los profesores que están con el pueblo y son llamados disidentes.

Para otro de los ponentes, Benjamín Maldonado Alvarado, “todo lo que fortalece a la vida comunitaria, debilita el poder del estado” y viceversa.

La riqueza cultural de los pueblos permite la supervivencia de los mismos. Entre este acervo se encuentran valores éticos y espirituales así como prácticas milenarias que sustentan a las comunidades indígenas. Entre ellas, la comunalidad definida como un modo de vida de los pueblos originarios de Oaxaca, los cuales están ligados a su territorio aunque se encuentren fuera de él, según el investigador Benjamín Maldonado.

La comunalidad se expresa en la idea dar preponderancia al bienestar comunitario en contraste con el individualismo, lo cual da lugar a prácticas ancestrales como el tequio o trabajo en beneficio colectivo, el sistema de cargos, las asambleas en las que se ejerce la democracia directa, la lengua indígena y otras expresiones culturales.

Estos y otros conceptos ligados a la realidad y las luchas de los pueblos en Oaxaca fueron planteados durante la presentación del libro “Resistencia y Esperanza: el futuro de la comunalidad en un mundo globalizado”, organizado en Los Angeles por el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB).

En la conferencia participaron Benjamín Maldonado Alvarado, director de estudios superiores del Colegio Superior para la Educación Integral Intercultural de Oaxaca; Fernando Soberanes Bojórquez, coordinador de proyectos alternativos, plan piloto del CMPIO; Beatriz Gutiérrez Luis, profesora de pre-escolar en San Mateo del Mar, Tehuantepec, y Julieta Briseño Roa, antropóloga, profesora y jefa del Departamento Académico en la Dirección de Estudios Superiores del Colegio Superior de Educación Intercultural Indígena de Oaxaca.

Resistencia al neocolonialismo

Proyecto eólico. Foto de UCIZONI

Proyecto eólico. Foto de UCIZONI

El Istmo de Tehuantepec es un ejemplo de los intentos de saqueo y apropiación de recursos por parte de las empresas multinacionales.

Los pueblos de San Dionisio, San Mateo, Santa María y San Francisco del Mar, en el área Ikoots, así como los pueblos binizá de la Colonia Alvaro Obregón, Juchitán y Unión Hidalgo, encabezan un movimiento de resistencia contra un proyecto eólico que consiste en la instlación de 132 aerogeneradores en tierra y aguas de estos pueblos, que se encuentran en la parte sur del Istmo.

El Istmo de Tehuantepec es un área estratégica en el territorio mexicano ya que es la franja más corta que conecta al golfo con el pacífico.

La empresa Mareña Renovables, dispone de una inversión de alrededor de mil millones de dólares para el proyecto eólico. Entre sus inversionistas se encuentran el Fondo Australiano Macquarie, la japonesa Mitsubishi y el holandés PGGM o Fondo de Pensiones. También aparecen como inversionistas las empresas FEMSA, OXXO, Heineken y 15 bancos, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En lugar de consultar a las comunidades de estos pueblos, a través de asambleas como es la norma en los pueblos indígenas, Mareña Renovables negoció por separado con algunas de las autoridades.

“Con el pretexto de generar energía limpia se está llevando a cabo el despojo de tierras. Están ofreciendo cien pesos por hectárea por renta anual de tierras y argumentan que son tierras ociosas”, indicó la profesora Beatriz Gutiérrez.

Hace poco se registraron varios enfrentamientos entre integrantes de la colonia Alvaro Obregón y la policía cuando los primeros protestaban en contra del proyecto eólico. Varios líderes fueron arrestados y resultaron heridos.


Lo sagrado no se vende

En la cosmovisión indígena todo su entorno es sagrado. Por ello, los pueblos originarios se sienten comprometidos a defender su territorio: el mar, el viento y todos los recursos naturales que hay en el cielo, sobresuelo y subsuelo.

En lengua Umbëyetz, abunda la profesora, existen como 15 tipos de viento, todos los cuales tienen vida propia y personalidad: el viento travieso que levanta la falda a las mujeres, el viento fuerte, el viento tonto, la sagrada frescura… “Nosotros jamás pensamos que el viento se pudiera llegar a vender”, apunta.

En el territorio existen además, alrededor de 30 centros ceremoniales, entre ellos el de Paso Tileme al que cada año las autoridades municipales acuden a pedir abundancia para el pueblo, para que haya buena pesca. Se dirigen a los peces, los camarones, a las tortugas y a los insectos.

Las torres para generar energía eléctrica, aprovechando las grandes corrientes de aire en la zona, afectarían a los agricultores y ganaderos de un área de Juchitán así como a los pescadores de la barra Santa Teresa. En tierra firme, esas torres impedirían la siembra así como la cría de ganado. Afectaría a las aveces y la flora local.

Los que serán instalados dentro del mar muerto, acabarían con el mundo marítimo, exterminando las especies que han sido la base alimenticia de estos pueblos durante siglos. El proyecto eólico afectaría a alrededor de 50 mil Ikoots y Binizaa, calcula la profesora.

“Todo para nosotros es sagrado”, insiste Beatriz Gutiérrez quien agrega que la defensa de la identidad y del territorio indígrenas significa la sobrevivencia de los pueblos.

“¿Si no tenemos el mar, la tierra, que le vamos a enseñar a los niños?”, se pregunta la maestra quien considera que al perder el territorio, los indígenas pierden la cultura y la lenga originaria. Dice que por ejemplo, en su idioma el Ikoots o huave, los animales y objetos, aparte de rasgos visuales tienen características asociadas al tacto, así por ejemplo, los peces tienen colores y texturas.

“Si ya resistimos más de 500 años con la lengua, la asamblea, el sistema de cargos, por lo menos hay que decir ‘no’ y no quedarnos con los brazos cruzados. Tenemos que denunciar, dinfundir en otros lugares, protestar, buscar pronunciamientos de apoyo que demuestren que no estamos solos”, concluye la profesora.

Ponentes en la conferencia en Los Angeles

Ponentes en la conferencia en Los Angeles

Defensa cultural

Fernando Soberanes considera que las resistencias a los cacicazgos y políticas dañinas para los pueblos, las encabezan los pueblos indígenas en Chiapas, Guerrero, Michoacán, pero sobretodo, en Oaxaca. En esta entidad, los profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que son la corriente democrática del sindicato SNTE, durante décadas han dado la batalla por hacer que los programas educativos sean en beneficio de los pueblos.

Soberanes también se refiere a los esfuerzos para preservar la educación en idiomas indígenas, a pesar de las políticas educativas que buscan desaparecer las lenguas.

Dijo que de los 73 mil maestros que imparten clases en Oaxaca, 14 mil son de educación bilingüe. El papel del magisterio democrático ha sido decisivo en las luchas por los derechos de los pueblos. Ellos fueron una base importante durante el levantamiento cívico de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), en el 2006.

El movimiento magisterial, agrega Soberanes, también es muy fuerte en Guerrero en donde en coordinación de la policía comunitaria, los maestros se pronuncian en defensa de la comunidad.

“Hay una fuerte resistencia desde la educación, desde la cultura, desde la lengua”, afirma Soberanes.

El profesor comenta que a pesar de que la población oaxaqueña le apostó al cambio al respaldar a Gabino Cué Monteagudo, y aunque su gobierno ha sido cuidadoso de no enfrentarse al magisterio oaxaqueño, el presente gobierno “está entregando los recursos…seguirá la entrega de mineras, proyectos eólicos, invasión de transgénicos, el desarrollo de campañas contra el hambre con uso politico…”.

Fernando Soberanes analiza que todas las reformas impulsadas por el gobierno federal van en contra de los intereses de la población, por lo que es necesario “blindarnos” con las prácticas comunitarias.

Sostiene que en los hechos, los pueblos continúan en la defensa de su cultura, lo cual es evidente en los proyectos de educación alternativa y del rescate de las lenguas.

La antropóloga Julieta Briseño, dijo que las lenguas indígenas han sido sistemáticamente atacadas desde el sistema educativo. Esa es una razón por la que actualmente la identidad indígena ya no se basa en la lengua.

El papel de los migrantes

Para Benjamín Maldonado la lucha de los pueblos solamente se limitan al ámbito cultural sino también es política “de poder recuperar el control comunitario”, por ejemplo en el ejercicio de la autonomía. “ A través del conjunto de proyectos comunitarios. La autonomía no será lograda por decreto. La vida autónoma, como lo veía Magón, se puede sustentar en la forma de vida de los pueblos”.

Agrega que la comunidad indígena oaxaqueña es una comunidad territorial. “No sólo los que viven allá es gente ligada a su territorio, también lo están los que están fuera”.
En ese sentido, los migrantes fortalecen la vida de la comunidad ya que están al servicio de los intereses de la comunidad.

Coincide Soberanes al destacar el impacto e influencia de las comunidades que han emigrado de Oaxaca hacia el Distrito Federal, al noroeste de México y hacia Estados Unidos. “Como migrantes no pierden la relación con su comunidad”, observa.

De este lado, integrantes del comité local del FIOB, están realizando talleres para rescatar el zapoteco de la sierra. En dichos talleres participan jóvenes, hijos de indígenas, que nacieron en Estados Unidos.
http://fiob.org

Más información sobre el proyecto eólico:
http://poligrafodigital.com/2013/04/23/diodoro-carrasco-gerardo-cajiga-estrada-y-genaro-borrego-a-la-caza-de-la-energia-eolica/

La importancia de contar cuentos de nuestra cultura a los niños

30 Apr

Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna/ El niño que no tuvo cama. Cuento de Natalia Toledo con ilustraciones de Francisco Toledo

Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna/ El niño que no tuvo cama. Cuento de Natalia Toledo con ilustraciones de Francisco Toledo


Bertha Rodríguez

Es necesario que los padres dediquen tiempo de calidad a sus hijos y puedan -como en el caso de las familias migrantes oaxaqueñas-, mostrar a los niños
una mirada de un mundo que no conocen, una cosmovisión particular que viene de culturas milenarias, recomienda la poeta y escritora juchiteca Natalia Toledo quien se encuentra en Los Angeles para presentar su libro Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna (El niño que no tuvo cama), así como hacer presentaciones junto al poeta Víctor Cata.

El libro, escrito en zapoteco del istmo (Diidxazá) y español e ilustrado por el padre de la autora, el maestro Francisco Toledo, narra una historia familiar en la que los protagonistas son el bisabuelo Benjamín Puli y Francisco López Orozco conocido como Chico Mín (el abuelo de Natalia, en su infancia).

En los años 20, Benjamín Puli, era un zapatero con mucha demanda en Juchitán, en la zona sur del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Tenía ocho hijos y todos dormían sobre la piel de vaca que el zapatero utilizaba para fabricar calzado. En la medida en que los clientes se mandaban a hacer un par de zapatos, los hijos de Benjamín se quedaban sin cama.

Una noche, el niño Chico Mín sueña a las vacas, dueñas de esa piel, que le exigen que les ayuden a cambiar su historia. Este cuento, al igual que “La muerte pies ligeros” y el “Cuento de Conejo y Coyote”, que Natalia Toledo ha publicado en colaboración con su padre, son parte de la tradición oral de los zapotecos, que es una de las bases de esta cultura indígena.

Riqueza cultural

“A mí me gustaría que se recuperaran espacios como los que existían en nuestra infancia, en los que los mayores transmitían la cultura a los niños, en los que dedicaban tiempo para hablarles de historias que vienen de épocas antiguas”, afirma la escritora.

Natalia Toledo se considera afortunada porque desde pequeña sus padres le contaron cuentos, le hablaron de su cultura, aprendió juegos y a desarrollarse con mucha libertad. Comenta que en Juchitán, por ser un pueblo en el que destaca el arte, la música y las fiestas pero también el comercio, los niños aprenden a ser independientes y a valerse por sí mismos económicamente, desde temprana edad.

Cuenta que hace poco impartió un taller infantil en la comunidad de Guidxiró, Oaxaca, en donde vio reflejada la infancia juchiteca. Describió a los menores como niños juguetones y libres. “ Esos niños hablan, opinan y si algo no les gusta, lo dicen. Ellos cuestionan”, comenta.

Natalia Toledo valora el hecho de que aunque los hijos de migrantes indígenas nacieron o están creciendo fuera del entorno cultural de sus padres, tienen la ventaja de poder comunicarse en tres idiomas como es el caso de los niños y jóvenes que hablan inglés, español y zapoteco.

Sostiene que a través de la lengua se transmiten palabras sabias. Es como escarbar en el corazón de otra persona y compartir la riqueza de las culturas, ya sea en zapoteco, español o en cualquier otro idioma.

La poeta juchiteca platica que ella misma ha sido migrante ya que desde los ocho años, dejó su ciudad natal para vivir en el Distrito Federal, lugar donde reside hasta la fecha.

Comenta que a través de la escritura, intenta reconstruir su historia, “juntar mis pedacitos”. Al compartir sus cuentos y poemas espera contribuir a la transmisión de la riqueza cultural zapoteca.

“Si cuentas con tu lengua materna, si puedes vestirte con los trajes tradicionales, y comer lo que produce la tierra, cambias absolutamente todo, la sintaxis de tu cabeza es otra”, afirma Toledo.

El libro es publicado por Alas y Raíces de Conaculta y la Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca.

En Los Angeles, Natalita Toledo hará una lectura de su trabajo junto al poeta Víctor Cata, el próximo 10 de mayo, a las 18:00 horas en el centro legal APLC, localizado en 1145 del Bulevard Wilshire.

La escritora está disponible para entrevistas de prensa en Los Angeles, este martes 30 de abril a las 15:00 horas, en la oficina del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), localizada en el 2858 W. 8th Street, Suite B, Los Angeles, CA 90005. Teléfono (213) 251 84 81

La Militarización en México por Imposición de Megaproyectos Más que Combatir al Narco

13 Apr

Redacción

AFP GETTY IMAGESProtestas contra EPN

Ante el caos generado por el intento de privatización de los recursos naturales por parte del gobierno mexicano, las actividades del crimen organizado y la fallida estrategia de guerra contra el narcotráfico, los pueblos indígenas encabezan actualmente las luchas más significativas en México, coincidieron en señalar Gloria Muñoz Ramírez y Laura Carlsen, periodistas conocedoras de estos temas, durante una gira por Estados Unidos.

Ochenta mil muertos, 25 mil desaparecidos y diez mil huérfanos, es el saldo que en México ha cobrado la llamada guerra contra el narcotráfico, dijo al inicio de su ponencia Laura Carlsen, directora del Programa de las Américas.

También se refirió a la cultura de la violencia, la presencia de las fuerzas armadas en las comunidades y las ciudades fronterizas como consecuencia del enfoque militarista del gobierno mexicano hacia el problema de las drogas, lo cual ha hecho que en México se vean estos fenómenos como algo normal y cotidiano.

Los feminicidios en Ciudad Juárez han aumentado en un “200 por ciento”, afirma Carlsen quien sugiere que aún después del cambio de partidos en la presidencia de la República, la violencia e impunidad continúan y prevalece un sistema de justicia corrupto. Todo este ambiente es clima propicio para el machismo y la penetración del narcotráfico en las comunidades. En todo el territorio nacional se viven las extorsiones y secuestros, el tráfico de sustancias ilícitas, el tráfico humano y la trata de mujeres.

Carlsen comentó que México vive un clima complicado cuyas raíces pueden ser encontradas en el modelo de guerra contra el narcotráfico implementado en Estados Unidos en 1971 por el presidente Richard Nixon, quien en ese entonces enfrentaba una gran oposición y descontento hacia su gobierno por la guerra de Vietnam.

Explica que ante la inconformidad social que debilitó a su gobierno, Nixon “inventó” a un enemigo público número uno, que tenía que combatir: las drogas, las cuales se convirtieron en una amenaza para la seguridad nacional.

Esta excusa fue utilizada por el gobierno para encarcelar a jóvenes afroamericanos y latinos y de esa manera mantener un control social.

Lo mismo ocurrió en México, afirma Carlsen, cuando Felipe Calderón asumió la presidencia enmedio de un cuestionamiento a la legitimidad de su gobierno. Dos mil personas se movilizaron para denunciar el fraude y robo de elecciones.

Calderón, apunta la periodista, hizo lo mismo que Nixon: militarizó el país, en busca de un apoyo que no ganó en las urnas.

Estados Unidos, necesita el control social en México, indica Carlsen quien explica que el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC) buscó crear una región de integración económica México-Estados Unidos y Canadá pero que en el fondo, más que un tratado comercial es un tratado de inversión transnacional en México.

El objetivo de este tratado, apunta Laura Carlsen, era garantizar al TLC mecanismos para proteger las inversiones en México.

Agrega que el Plan Mérida, resulta así un enorme apoyo económico que en realidad sirve para apoyar al aparato de seguridad nacional en México. Entre las consecuencias de esta iniciativa se encuentra la militarización de la frontera, “donde se criminaliza a los migrantes”.

El modelo de confrontación para combatir al narcotráfico seguido por el gobierno mexicano ha generado más violencia ya que los carteles de la droga se fragmentaron y agudizaron sus pleitos por el control de las plazas, dice la analista estadunidense, quien lleva varios años en México.

El modelo militarista también generó violaciones a los derechos humanos de la población civil por parte de las fuerzas armadas y policías, surgimiento de grupos paramilitares, detenciones arbitrarias de opositores políticos y de activistas, y acoso a la población en general.

¿Por qué México no ha cambiado este modelo?, pregunta Carlsen. Explica que se debe a la fuerte alianza entre México y Estados Unidos. “El Pentágono tiene muchos intereses”, indica.

“Ahora el país está lleno de agentes de la DEA, de la CIA y del FBI. Tiene una embajada con tres mil empleados, la segunda más grande del mundo. Bajo el pretexto de la guerra contra el narcotráfico que no existía antes”.

Se refiere a los acuerdos entre Estados Unidos y México como “una alianza que sólo sucede a nivel de las élites con un impacto negativo para ambos pueblos”.

Buena parte del paquete de ayuda del Plan Mérida, de cerca de dos mil millones de dólares, se queda en manos de compañías estadunidenses como la Dyncorp y Blackwater, empresas que venden servicios militares y que tienen contratos con el Departamento de Estado, señala Carlsen.

Agrega que los gobiernos buscan convencer a la población de la necesidad de una guerra contra el narcotráfico en México, Centroamérica y el Caribe como un mecanismo de control social.

Para Laura Carlsen, la estrategia en contra del narco, emprendida por Felipe Calderón le costó a su partido perder la presidencia de la república. Sin embargo, Enrique Peña Nieto, lejos de cambiar el modelo, lo que está haciendo es cambiar el discurso.

Prueba de ello, afirma, es que Eduardo Medina Mora, actual embajador de México en Estados Unidos fue el Procurador General de la República con Calderón y Secretario de Seguridad Pública con Fox, y a quien considerada  “el arquitecto de la guerra contra el narcotráfico”.

Según el análisis de la periodista, actualmente en México se vive una etapa de imposición del modelo de inversiones y privatización promovido por Estados Unidos. El gobierno mexicano busca la privatización de PEMEX y recursos naturales como el agua y los minerales.

Además, considera que aunque Peña Nieto creó la Gendarmería Nacional, una combinación de coordinación entre militares y policías, todo indica que la militarización fue implantada para quedarse.  Prueba de ello es que el actual presidente ha destinado un mayor presupuesto a las secretarías  de la Defensa Nacional y Marina, “muy por arriba del último año de Calderón”.

“No puede cambiar el modelo de seguridad mientras Washington esté en la Iniciativa Mérida porque sirve para controlar a las comunidades de la resistencia”, dijo Carlsen. Advirtió que es necesario fortalecer los movimientos en contra de la guerra y en favor de la paz tanto en México como en Estados Unidos.

Las luchas más significativas, las de los pueblos indígenas

La periodista Gloria Muñoz Ramírez dijo por su parte, que por lo menos hay 50 mil soldados en todo el territorio nacional. Observó que existe un despliegue mayor del ejército en territorios en los que se encuentran los recursos naturales de las comunidades indígenas. La población indígena, dijo, compone de un 12 a un 15 por ciento de la población total mexicana.

En sus tierras están avanzando proyectos de construcción de termoeléctricas, ampliación de carreteras, minas y otros megaproyectos de inversión. La militarización en estos territorios que se caracterizan por tener  la mayoría de recursos naturales, obedece a un plan de militarización en defensa de los megaproyectos en donde las fuerzas del orden protegen  las inversiones, sostiene Muñoz Ramírez, directora de  la revista Desinformémonos.

En Michoacán, Oaxaca, Jalisco, San Luis Potosí, Nayarit, Durango, Sonora, Morelos, Tlaxcala, Puebla y Chiapas, entre otros estados, los pueblos indígenas encabezan movimientos en defensa de los recursos naturales como los bosques, el territorio en contra de las mineras o las empresas de energía eólica, frente a la Coca-Cola que quiere comprar acueductos y manantiales, y en contra de empresas inmobiliarias, gasoductos y termoeléctricas.

“No hay nada más que perder y los pueblos están llevando la defensa de sus territorios hasta las últimas consecuencias”, indica.

Las luchas más destacadas son las del pueblo Purépecha, en Cherán, Michoacán, en defensa de manantiales y bosques y en contra del crimen organizado; la de los Ikoots y Zapotecos en el Istmo de Tehuantepec en contra de empresas aerogeneradoras; la de los Yaquis de Sonora, en contra de la Coca-Cola y un acueducto que pretende llevar su agua a la ciudad; la de los Ñahñús, en Atlapulco, Estado de México en lucha contra una super carretera que destruirá su territorio; los Nahuas de Morelos frente al proyecto inmobiliario Casas Geo y una termoeléctrica en La Huesca, así como un gasoducto que afectaría a 60 pueblos de Morelos, Tlaxcala y Puebla; y la lucha del pueblo Coca, de Mezcala, Jalisco, que se opone a la privatización de sus sitios sagrados. Estas son sólo algunas de las diversas luchas en defensa del territorio por parte de los pueblos indígenas en todo la geografía mexicana, lo que lleva a Muñoz Ramírez a afirmar que “las luchas más significativas están en los pueblos indígenas”.

Por otra parte, la periodista comenta que los pueblos indígenas al igual que el resto de la población viven un fuerte impacto como consecuencia de la guerra contra el narco ya que ellos también sufren violencia, extorsiones y secuestros.

POLICIA COMUNITARIA

Ante ello, han proliferado la presencia de expresiones de autodefensa y policías comunitarias. Actualmente, existen 40 experiencias de autodefensa, en 8 estados del país.

Frente a la ineficiencia del aparato de justicia, la corrupción y la complicidad  entre algunas autoridades y el crimen organizado, surgen estos cuerpos de vigilancia en las comunidades. Aunque la mayoría de estas expresiones son una auténtica respuesta de indignación y hartazgo frente a la ineficiencia gubernamental, Muñoz Ramírez aclara que no todas las policías comunitarias tienen el mismo origen, lo cual se presta a confusión. Algunas están asociadas a gobiernos estatales y municipales.

La reportera señala que las policías comunitarias no son algo nuevo en los territorios indígenas sino que su existencia data del siglo XIX y cuentan con un fundamento legal y jurídico. Las policías comunitarias son las guardias comunales, rinden cuentas a su pueblo y forman parte de sus reglamentos o estatutos bajo los cuales se rigen.

Surgen como sistemas de justicia autónomos pero cada experiencia es diferente. Los comités de autodefensa en Cherán, Michoacán, por ejemplo están reconocidos por las autoridades pero no están subordinadas al Estado.

Otro caso, el de la policía comunitaria de la costa y la montaña de Guerrero, lleva  17 años (fue creada desde 1997) e involucra a 108 comunidades de los pueblos Mehpa, Nahua, Mixteco y mestizo del estado. Ninguno de los miembros de la policía comunitaria recibe sueldo. Se organizaron frente al robo de ganado, asaltos, violaciones de mujeres y otros actos delictivos en las comunidades.

Existen otras experiencias de autodefensa que han surgido de manera espontánea. Se trata de vigilantes que instalan retenes, se cubren el rostro y portan armas de alto poder, cuando hacen detenciones, entregan los delincuentes al ministerio público.

En cambio, hace notar la periodista, las expresiones que son parte de la autonomía de los pueblos indígenas, los someten a su propio sistema de reeducación y justicia.

Comenta que recientemente las policías comunitarias realizaron en Guerrero un encuentro para intercambiar experiencias y analizar los retos que enfrentan.

Tanto Laura Carlsen como Gloria Ramírez, apuntaron hacia la conclusión de que estas luchas comparten el contexto histórico con otros esfuerzos como los que encabezaron los jóvenes del Movimiento Yo Soy 132 en busca de una transparencia electroral y a favor de la democracia, y la lucha de los Zapatistas, quienes han logrado que toda una nueva generación experimenten los frutos de los gobiernos autónomos.

A nivel urbano, las luchas como la que encabezaron el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) en oposición a la privatización de la electricidad y por otro lado, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad en contra del enfoque militarista hacia el narcotráfico, tienen como reto vincularse para hacer un solo movimiento no nadamás a nivel nacional sino binacional que incorpore las necesidades y demandas de los mexicanos en Estados Unidos y que vea de manera binacional e integral los problemas y luchas comunes de ambos pueblos, concluyeron las periodistas.

La presentación “Caos y Organizaciones de Base en México” realizada el 27 de febrero en Los Angeles, fue organizada por el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) y el programa radial Enfoque Latino, de la emisora comunitaria KPFK. Se llevó a cabo en un espacio del Centro Legal Asia Pacífico- Americanos (APLC).

Imágenes: AFP/Getty Images

Sitios recomendados:

http://www.miningwatch.ca/article/environmental-defenders-danger-mesoamerica

Sobre el extractivismo en América Latina, Raúl Zibechi:

http://www.inredh.org/index.php?option=com_content&view=article&id=413:raul

http://desinformemonos.org

http://www.cipamericas.org

Video Somos Viento, sobre la resistencia eólica en el Istmo de Tehuantepec