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“El arte nos libera de las ataduras del mundo”, afirma el pintor Enrique Brito

1 May

Redacción

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La pintura, para Enrique Brito, es una oportunidad de tender puentes hacia otros mundos. “Con la pintura entras a otro plano, como si estuvieras en un sueño”, afirma este pintor mexicano, radicado en Estados Unidos desde hace más de 30 años.

Con cerca de 500 obras producidas, Enrique Brito exhibirá una muestra de su arte en el Consulado Mexicano en Oxnard, California, el próximo 1 de junio. También tiene programada otra exposición en Chicago en el mes de agosto.

En su estudio de Long Beach, Enrique Brito, de 47 años, resguarda varias de las piezas pintadas recientemente. Otras se encuentran en manos de coleccionistas privados de México, Canadá, Estados Unidos, Japón, Italia y España, entre otros países europeos.

El pintor, originario de Morelos, México, ha explorado diferentes estilos y técnicas, incluyendo el óleo y acrílico. Sin embargo, continúa en la búsqueda de crear su propio estilo pues desde su punto de vista, los artistas de la actualidad deben crear algo diferente a lo que ya existe.

Enrique Brito admira las obras maestras de Rufino Tamayo, Claude Monet, Cora B. Miner, Paul Cezanne, David Alfaro Siqueiros, Salvador Dalí, Frida Kahlo y tantos grandes de la pintura pero asegura que no busca imitar a los grandes maestros.

“Los pintores debemos aportar algo nuevo, crear nuestro propio estilo”, opina el pintor al mismo tiempo que reconoce que ésta es una empresa sumamente difícil.

Aparte de su relación como creador y el ambiente artístico, Brito está consciente de que se encuentra inmerso en un mundo de vida agitada y demandante. Admite que para la mayoría de los artistas es muy difícil vivir del arte ya que existen muchas propuestas artísticas de gran calidad. Los circuitos de difusión también son muy estrechos.

“Dejar fluir la pintura”

ARBOL DE LA VIDA

Arbol de la vida

Respecto al proceso creativo, Enrique Brito considera que para él pintar es una experiencia “espontánea” en la que muy pocas veces preconcibe lo que va a plasmar en el lienzo. “Nunca pienso lo que voy a hacer, no lo premedito, simplemente lo ejecuto”, dice el artista.

Para Brito, pintar es un acto de exploración de su interior. “Yo siento que una energía se acumula dentro de mí y siento la necesidad de sacarla. Cada obra es una entrega de energía. El universo se expresa a través de mí”.

De hecho, en sus cuadros se observa una obsesión por crear mundos dentro de mundos. “ Me intriga la conexión entre el cuerpo humano, el planeta tierra y el universo. Para mí, nuestro cuerpo es como un vehículo, su casa es la tierra y la casa del planeta es el universo”.

El intento de comunicación entre el individuo y el universo se refleja en las pinturas, navegando a través del tiempo, viajando de lo macrocósmico al mundo interior y viceversa. “Cuando pinto hay una desconexión de lo exterior y una conexión con mi escencia. Entras a otro plano. Como si estuvieras en un sueño. Te metes en el sueño y pueden pasar horas o semanas sin darte cuenta. Para mí, una pintura es un mandala o un mapa cósmico”, indica.

Brito parte de los colores para crear atmósferas, que remitirá a los receptores a ciertos climas y medio ambiente. Como si tuviera vida propia, la misma pintura va dando forma a raíces y nubes. Ayudado por la gravedad de la tierra, el color va dando forma a ramas de árboles, cuerpos humanos, figuras geométricas y otros seres que nacen de la imaginación.

“Las obras que hago son sólo una prueba de lo que experimento mientras estoy despierto, también mientras duermo y sueño, por acá en la tierra, en esta forma humana”, expresa Enrique Brito.

Cultura en Movimiento

En esta tierra. 2013

Para Enrique Brito los movimientos culturales creados por los artistas en sus lugares de residencia, son un buen medio para dar a conocer las creaciones artísticas.

De 1998 al 2002, Enrique Brito fue parte de la fundación del primer colectivo de artistas hispanos en Santa Ana, California, conocido entonces como Art in Motion o Arte en Movimiento. Alrededor de 30 músicos, poetas, actores y pintores formaron parte de este grupo. En ese espacio realizaban conferencias, clases de arte para niños y tocadas de rock. Esta última actividad fue motivo para que las autoridades cerraran el lugar.

Del 1998 al 2005, varios artistas se unieron para restaurar dos edificios abandonados: El Santora y el Surgeon Building que se convirtieron en la actual Villa de los Artistas, ubicada en Santa Ana. En el último edificio los creadores abrieron una cafetería y un teatro. En ese proyecto participaron alrededor de 150 artistas que tenían sus estudios en el edificio. En ese tiempo comenzó a publicarse la revista Revolucionarte y los jóvenes realizaron el primer festival de arte de comienzo del nuevo milenio.

Desde 1995 Enrique Brito coordina a varios niños en la realización de un enorme mural en celebración anual del Día de la Tierra. El pasado 20 de abril esta celebración se llevó a cabo en la ciudad de Garden Grove.

El pintor en su estudio

El pintor en su estudio

Enrique Brito también realiza trabajos de escultura, dibujo, fotografía, teatro y radio comunitaria. Para obtener ingresos, Brito hace trabajos de escultura metálica y restauración de detalles arquitectónicos. Actualmente trabaja en la restauración de un edificio histórico en Long Beach, así como las instalaciones del Doheny Residence, en Los Angeles.

A pesar de todos los condicionamientos que obligan al ser humano a depender y estar bajo el control de las circunstancias y fuerzas externas. Brito cree que el arte y especialmente la pintura, son una forma de ser libre y deshacerse de las ataduras del mundo. El arte, considera, te permite compartir una percepción de colores, movimientos y formas. A través del arte, los seres humanos también hacen la historia, concluye.

RAYANDO EL SOL  2013

Sol de Verano

La importancia de contar cuentos de nuestra cultura a los niños

30 Apr

Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna/ El niño que no tuvo cama. Cuento de Natalia Toledo con ilustraciones de Francisco Toledo

Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna/ El niño que no tuvo cama. Cuento de Natalia Toledo con ilustraciones de Francisco Toledo


Bertha Rodríguez

Es necesario que los padres dediquen tiempo de calidad a sus hijos y puedan -como en el caso de las familias migrantes oaxaqueñas-, mostrar a los niños
una mirada de un mundo que no conocen, una cosmovisión particular que viene de culturas milenarias, recomienda la poeta y escritora juchiteca Natalia Toledo quien se encuentra en Los Angeles para presentar su libro Ba’ Du’ Gui Ñapa Luuna (El niño que no tuvo cama), así como hacer presentaciones junto al poeta Víctor Cata.

El libro, escrito en zapoteco del istmo (Diidxazá) y español e ilustrado por el padre de la autora, el maestro Francisco Toledo, narra una historia familiar en la que los protagonistas son el bisabuelo Benjamín Puli y Francisco López Orozco conocido como Chico Mín (el abuelo de Natalia, en su infancia).

En los años 20, Benjamín Puli, era un zapatero con mucha demanda en Juchitán, en la zona sur del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. Tenía ocho hijos y todos dormían sobre la piel de vaca que el zapatero utilizaba para fabricar calzado. En la medida en que los clientes se mandaban a hacer un par de zapatos, los hijos de Benjamín se quedaban sin cama.

Una noche, el niño Chico Mín sueña a las vacas, dueñas de esa piel, que le exigen que les ayuden a cambiar su historia. Este cuento, al igual que “La muerte pies ligeros” y el “Cuento de Conejo y Coyote”, que Natalia Toledo ha publicado en colaboración con su padre, son parte de la tradición oral de los zapotecos, que es una de las bases de esta cultura indígena.

Riqueza cultural

“A mí me gustaría que se recuperaran espacios como los que existían en nuestra infancia, en los que los mayores transmitían la cultura a los niños, en los que dedicaban tiempo para hablarles de historias que vienen de épocas antiguas”, afirma la escritora.

Natalia Toledo se considera afortunada porque desde pequeña sus padres le contaron cuentos, le hablaron de su cultura, aprendió juegos y a desarrollarse con mucha libertad. Comenta que en Juchitán, por ser un pueblo en el que destaca el arte, la música y las fiestas pero también el comercio, los niños aprenden a ser independientes y a valerse por sí mismos económicamente, desde temprana edad.

Cuenta que hace poco impartió un taller infantil en la comunidad de Guidxiró, Oaxaca, en donde vio reflejada la infancia juchiteca. Describió a los menores como niños juguetones y libres. “ Esos niños hablan, opinan y si algo no les gusta, lo dicen. Ellos cuestionan”, comenta.

Natalia Toledo valora el hecho de que aunque los hijos de migrantes indígenas nacieron o están creciendo fuera del entorno cultural de sus padres, tienen la ventaja de poder comunicarse en tres idiomas como es el caso de los niños y jóvenes que hablan inglés, español y zapoteco.

Sostiene que a través de la lengua se transmiten palabras sabias. Es como escarbar en el corazón de otra persona y compartir la riqueza de las culturas, ya sea en zapoteco, español o en cualquier otro idioma.

La poeta juchiteca platica que ella misma ha sido migrante ya que desde los ocho años, dejó su ciudad natal para vivir en el Distrito Federal, lugar donde reside hasta la fecha.

Comenta que a través de la escritura, intenta reconstruir su historia, “juntar mis pedacitos”. Al compartir sus cuentos y poemas espera contribuir a la transmisión de la riqueza cultural zapoteca.

“Si cuentas con tu lengua materna, si puedes vestirte con los trajes tradicionales, y comer lo que produce la tierra, cambias absolutamente todo, la sintaxis de tu cabeza es otra”, afirma Toledo.

El libro es publicado por Alas y Raíces de Conaculta y la Secretaría de las Culturas y las Artes de Oaxaca.

En Los Angeles, Natalita Toledo hará una lectura de su trabajo junto al poeta Víctor Cata, el próximo 10 de mayo, a las 18:00 horas en el centro legal APLC, localizado en 1145 del Bulevard Wilshire.

La escritora está disponible para entrevistas de prensa en Los Angeles, este martes 30 de abril a las 15:00 horas, en la oficina del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB), localizada en el 2858 W. 8th Street, Suite B, Los Angeles, CA 90005. Teléfono (213) 251 84 81